Tres promesas de Dios al guardar su Palabra

| 10/17/2011

Cuando nos convertimos en amigos de Dios, nos damos cuenta que su amistad es tan perfecta que no podemos dejar pasar la oportunidad de allegarnos a Él; y sobre todo por las bondades y misericordias que cada día nos ofrece por medio de su Palabra.

Tres promesas de Dios

En esto conocemos el amor de Dios, y conocemos también a las personas que aman y guardan su Palabra, el amar sus mandamientos y estatutos, nos convierte automáticamente en seres amados por Dios.

Nuestra casa (el corazón) se convierte en morada de Dios:

Respondió Jesús, y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. Juan 14:23

En una respuesta que Jesús le ofreció a uno de sus discípulos podemos encontrar tres cosas interesantes en una sola cita bíblica. Aunque hay que destacar que las promesas de Dios son inmensas, pero en esta ocasión me dirigiré a las especificadas por la cita bíblica.

1. Jesús garantiza que el Padre nos amará, esto significa que al mantenernos guardando su Palabra, no dando cabida al enemigo, encontramos que automáticamente el amor del Padre esta en nosotros.

Si alguna vez padeciste de amor, y aun siendo creyente guardador de su Palabra, sientes que te falta el amor, con esta escritura la convicción del amor del Padre se hace rema en tu vida y en tu corazón, y viene nuevamente a tu memoria, para que no olvides que para todos los que guardamos su Palabra, el amor de Dios esta siempre de nuestro lado

2. Al ser amados por Dios, Jesús hace uso de la palabra Vendremos a él, lo que significa que Jesús y el Padre, unificados en un solo Dios, viene sobre nosotros.

Esto podría ser interpretado como la fortaleza de Dios sobre nuestra vida, como también la promesa de Jesús, al decir que siempre estaría con nosotros todos los días de nuestra vida, hasta el fin del mundo.

3. Luego en la promesa vemos que nuestro cuerpo se convierte en la morada de Dios (o casa de Dios), por esa razón la exigencia de Dios de mantener un cuerpo puro y santo, sin mancha y sin arrugas, para que Él viva en nuestros corazones, hasta que le veamos cara a cara.

Entonces encontramos que nosotros somos templo y morada de Dios, y al amarle guardando su Palabra, nos hacemos acreedores de esas promesas.

Lo interesante de las promesas es que vemos que quien dice amar a Dios, debe primeramente guardar su Palabra, de lo contrario no podrá disfrutar del amor de Dios plenamente, y siempre sentirá un vacío en su corazón; Y para quienes están en la brecha, haciendo todo lo posible por amar a Dios con todo su corazón, las tres promesas están sobre cada vida, porque Jesús a si lo dijo, y lo que él dice, así será hecho.

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Category: Promesas

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